Concurso d'Elegance Pebble Beach 2006

"Ni se le ocurra tocar uno de estos autos, lo matarían ", dice uno de los organizadores del Concurso de Elegancia. Donde solo los multimillonarios pueden asistir con sus vehículos.

El recorrido del hoyo 18 de Golf de Pebble Beach se vió invadido el día 20 de Agosto por la tarde por una multitud elegante: blazers azul sobre pantalones claros para ellos y vestidos floreados y sombreros para ellas.
Acompañados de perros de raza llevados por correa y copa de champagne en la mano, esta comunidad que exhala vapores de cigarros y costosos perfumes, rodea unos 170 automóviles, la mayoría ejemplares únicos en su tipo y que todos juntos suman unos 300 millones de dólares.

"Es el concurso de automóviles mas prestigioso del mundo y punto" señala Michael Hollander responsable de la comunicación de este acontecimiento que atrajo en su 56 edición a competidores de 13 países y 27 estados estadounidenses.
Pero para conseguir el "The Best of Show", el premio mas prestigioso de Pebble Beach, primero hay que pasar un temible examen de los jueces. "Cada perno cuenta, es hasta ese punto.", indica Hollander.
"Es como un control técnico" dice Phillip Moch un coleccionista francés de vehículos Voisin, marca homenajeada este año.

Tres jueces examinan concienzudamente su coupé C-27 Aerosport de 1934, un modelo de línea pasmosa, dotado de un tablero digno de un avión. Le llevó tres años reconstruir este vehículo a partir de piezas dispersas y lo hizo traer desde Francia exclusivamente para el concurso.

Por el prestigio.
Mientras los altoparlantes emiten música suave y el público disfruta de sus martini sobre la hierba, los jueces, muy concentrados, evalúan tres criterios: estado mecánico, - los autos deben arrancar y estar en orden de marcha -, elegancia y respeto de origen.
Algunos detalles son de todas formas tolerados, como un descapotable Voisin, cuyo propietario le instaló tapizados de cuero de avestruz.

La calma de quienes desembolsaron 150 dólares por su entrada, contrasta con la visible tensión de los propietarios cuando llega la hora del examen.
"A ese solo le falta una luz de freno" observa un juez al describir el auto del británico Malcom Welford. El sublime Talbot Lago T26 de 1951, un modelo que corrió en las 24 horas de Le Mans y por el cual enloquecerían muchos coleccionistas, es auscultado sin piedad.
Todo esto solo por el prestigio de participar en Pebble Beach, donde los vencedores no tocan dinero, ni siquiera el ganador del "Best of Show" atribuido en esta edición al Daimler Double-six Corsica Drophead Coupé de 1931, de un coleccionista de Nevada.

Un poco de historia.
Pebble Beach es una localidad privada en California, donde los pocos habitantes son escogidos con lupa para vivir con el mar de frente y el campo de golf al lado.
Cada año los organizadores rinden homenaje a marcas particulares, y en esta ocasión fueron honradas Voisin y Delahaye, las dos francesas.

Por primera vez en este concurso se expuso la línea completa de Voisin, 14 modelos en total.
Esta colección lleva el nombre del pionero de la aviación Gabriel Voisin (1880-1973), que vivió su época de gloria entre las dos Guerras mundiales gracias a sus soluciones tecnológicas originales y a la investigación aerodinámica inéditas para esa época.

Delahaye, una marca que se dedicó a diseñar modelos para los ricos y famosos de la primera mitad del siglo XX, estuvo representada por 18 modelos, entre ellos uno que se creía hasta ahora perdido desde hace seis décadas, un Type 145 de carrera con motor de 12 cilindros en V. Este automóvil fue creado en 1937 con un trasfondo nacionalista, se trataba de rivalizar con las "Flechas de Plata" Mercedes, rey de los circuitos en pleno ascenso de la peligrosa Alemania nazi.

La mayoría de los automóviles que participan en este concurso fueron construidos antes de la Segunda Guerra Mundial y antes de que se estandarizaran los modelos.

Los constructores de los automóviles de lujo en los años 20 y 30 entregaban por lo general un chasis descubierto a su propietario, quién luego solicitaba el arte de un carrocero y de allí es que nace el carácter único e inestimable de estos vehículos.

En este lugar, el año pasado, Alfa Romeo celebró sus 95 años de vida y Pininfarina sus 75 primaveras. También aquí se celebro el 50 aniversario en el que Sir Stirling Moss estableciera el record jamás conseguido en la famosa y extenuante Mille Miglia, a bordo de un Mecedes 300 SLR, el 2 de Mayo de 1955, con un promedio de velocidad de 156,3 Kms/h y ganar por 10 horas 7 minutos y 48 segundos a su archirival, nuestro Juan Manuel Fangio.

 

El Daimler Double-six 50 Corsica Drophead Coupe 1931 ganador del Concurso de Elegancia de Pebble Beach 2006. Su dueño, el multimillonario Robert M. Lee de Reno, Nevada.